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ÑOQUIS A LA MANTECA TOSTADA

Hay ciertos platos que mi familia considera que hay únicamente una forma de prepararlos y comerlos, y que, si bien se sabe que hay otras personas que tienen ideas raras al respecto, nadie intentaría jamás poner en práctica una de esas ideas. Por ejemplo: las tostaditas al horno [las que se hacen con el pan que sobra] se comen con manteca y sólo con manteca. El nesquik [cuando tomábamos] se toma espeso y sin azúcar, y de hecho todavía recuerdo las miradas reprobadoras que recibió un amigo mío que lo tomaba con una cucharada al ras, y una de azúcar. Puede que todavía se despierte en la mitad de la noche con sueños terribles a causa de esto.

Los ñoquis de papa se hacen con poca harina y nuez moscada, y se comen con crema, manteca y queso. A lo sumo, y esta es la única excepción permitida, con un poco de pesto casero. Por todo esto sabía que, cuando me dispuse a hacerle a mi hermana ñoquis salteados con manteca tostada, avellanas y salvia, estaría desafiando a los dioses…

Ñoquis a la manteca tostada

Ingredientes

  • 1kg de papas negras, bien cepilladas
  • 2.5 tazas de harina común
  • 1/2 taza de queso rallado
  • 2 yemas
  • sal gruesa para salar el agua
  • sal fina y pimienta
  • nuez moscada [yo usé pimienta jamaica reemplazando la nuez moscada y la pimienta, juntas]
  • 1 taza de avellanas
  • 1 puñado hojas de salvia frescas
  • 4 cucharadas de manteca

Preparación

En una olla grande, calentar abundante agua con un poco de sal gruesa. Cuando hierva, agregar las papas con cáscara, y cocinar hasta que estén bien tiernas. Colarlas y dejar enfriar hasta que estén tibias, y puedan agarrarse con la mano.

Mientras tanto, en una sartén chica sin engrasar, tostar las avellanas ligeramente a fuego medio, hasta que se vean doradas. Sacar del fuego, y picar.

Pelar las papas y, en un bol u olla plana, pisar con prensapuré hasta que no queden grumos. Agregar el harina, queso rallado, yemas, una cucharadita de sal fina, pimienta y nuez moscada. Mezclar bien hasta que se forme una masa uniforme y liviana. Si es muy pegajosa, agregar más harina hasta que se seque un poco más.

Calentar una olla llena de agua, con sal gruesa, a fuego lento, para que vaya hirviendo mientras se dan forma a los ñoquis.

En una superficie enharinada, apoyar toda la masa y dar unas vueltas en la harina para que no se pegue. Preparar una asadera bien enharinada, aparte. Ir trabajando de a partes: en pequeñas secciones, ir estirando partecitas en tiras, dar unas vueltas en harina, y cortar los ñoquis; a mí me gusta cortarlos chicos. Ir pasando los ñoquis a la asadera enharinada, sacudiéndola un poco para que se enharinen y no se peguen. Es importante ir agregando harina a la asadera, arriba de los ñoquis y sacudiendo, cada tanto, para que no se peguen entre sí. Dar forma a toda la masa. NOTA: Para hacer el veteado tradicional de los ñoquis, rodar cada uno por un tenedor enharinado antes de pasar a la asadera. En mi familia NO se hacen así.

En una sartén chica [puede ser la misma de las avellanas], derretir la manteca a fuego medio. Cuando esté totalmente derretida, dejar un poco más al fuego hasta que se vaya dorando, y revolver cada tanto. La manteca va a comenzar a tener olor a tostado, y se va a ver bien dorada. Retirar inmediatamente del fuego, para que no se queme. Dejar aparte.

Tener a mano una asadera o recipiente grande para ir poniendo los ñoquis cocidos.

Cuando el agua de la olla rompa hervor, ir agregando los ñoquis despacio de a puñados, cuidando que no salpique. Revolver con una espumadera cada tanto. Cuando los ñoquis salen a la superficie, están  cocidos, e ir retirándolos con la espumadera, escurriendo bien el agua, y pasándolos al recipiente. Ir agregando la manteca tostada de a cucharadas a medida que van agregando ñoquis, y revolver para que todos los ñoquis tengan manteca y no se peguen. Reservar dos cucharaditas de manteca. Cocinar todos los ñoquis de a tandas, asegurándose que todos tengan manteca.

Una vez terminado, calentar la manteca reservada en la sartén, y agregar la salvia, cocinando unos minutos hasta que se dore y quede crocante. Sin retirar del fuego, agregar las avellanas picadas, y revolver bien. Retirar del fuego.

Servir los ñoquis en platos individuales, agregando sobre cada uno un poco de la mezcla de avellanas y salvia, y rallar queso arriba.

Ah! Y mi hermana, después de decir que eran raros y que no se esperaba esos sabores, comió contenta y dijo que estaban ricos. Y a eso lo considero éxito rotundo, señores.

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Categorías:Frutas y frutos secos, Harinas, pastas y horneados

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