EL FIN DEL CALDO COMPRADO

El caldo concentrado es todo un tema en casa. Gracias a la magia de los productos procesados, ingredientes insospechados como grasa bovina refinada [:S] aparecen en aparentemente inocentes caldos de vegetales, así que terminamos leyendo las etiquetas para comprar los que tienen aceite vegetal.

Si bien ya hay varios advertidos entre mis amigos y familia, siempre está la eterna duda de qué caldo se habrá usado en tal o cual plato… y si consulto o no, para no parecer una fanática. Como dije: todo un tema. Así que hace dos semanas, después de tres incursiones a mercaditos y ya cansada de años de “la peregrinación del caldo”, decidí tomar medidas definitivas  y busqué la receta de caldo casero que había visto en 101 cookbooks.

La razón por la cual no había hecho esta receta antes es porque tenía la premonitoria sensación de que una vez hecho el caldo casero, que imaginaba sería tantísimo mejor, no habría vuelta atrás y terminaría jurando que nunca más un cubito comprado tocaría mis ollas… Y, lamento confirmar que, tal cual lo previsto, así fue… Y que, luego de haber cocinado numerosos platos con este caldo, sumamos un punto más a mi obsesión por hacer [casi] todo en casa.

NOTAS: Las proporciones son para hacer un frasco entero con caldo, que dura un par de meses en el freezer. Igual, si son de usar poco, recomendaría hacer la mitad. Tener en cuenta que lleva mucha sal para que se conserve [por eso no se congela en el freezer], así que usar con cuidado.

Caldo concentrado de verduras

[ligeramente adaptado de 101 cookbooks]

Ingredientes – para 3 1/2 tazas de caldo concentrado

  • 200g de puerros, lavados y cortados
  • 200g de hinojo fresco [sin hojas], cortado
  • 200g de zanahorias, bien lavadas y cortadas
  • 150g de apio [sin hojas], cortado
  • 30g de tomates secos
  • 100g de echalottes, peladas
  • 3 dientes de ajo, pelados
  • 220g de sal marina fina
  • 50g de perejil fresco, cortado grande
  • 60g de cilantro fresco, cortado grande

Colocar los puerros, hinojo, zanahoria y apio en el vaso de una procesadora, y triturar más o menos un minuto. Agregar los tomates, echalotte y ajo, y procesar un poco más. Agregar  la sal, y continuar procesando [puede que necesiten mezclar un poco a mano para que se triture todo de forma pareja]. Sumar finalmente el perejil y cilantro, y terminar de triturar todo.

Va a quedar como una pasta húmeda y suelta, con un poquito de líquido. Antes de usarla por primera vez, dejarla reposar refrigerada al menos un día, idealmente tres, para que el sabor se asiente.

Heidi recomienda dejar 1/4 en la heladera, para ir usando, y guardar el resto en el freezer. Como no se solidifica, yo dejo todo en el freezer, sin problemas.

Para usarla en la cocina, comenzar con una cucharadita por taza de agua, e ir ajustando.

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Categorías:Hortalizas y hojas

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